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Los antiguos tanques de saturación, hoy conocidos como espejos de salmuera, son uno de los espacios más sorprendentes de la Mina de Sal de Nemocón. Originalmente usados para disolver la roca salina y producir salmuera, estos 28 tanques de concreto —dispuestos en forma de “L” a lo largo de dos grandes cámaras— aún conservan su función técnica, pero hoy también despiertan asombro por su belleza natural.

El proceso ancestral de saturación consiste en disolver una tonelada de sal vigua en 2.700 litros de agua, generando una salmuera densa y rica en sodio. Para obtener un kilo de sal, se necesitan cerca de 3 litros de esta mezcla. Este legado de conocimiento minero se revela silenciosamente en cada uno de estos espejos.

El más impresionante, el Tanque de Santa Bárbara, con una capacidad de 380.000 litros de salmuera, ofrece un efecto visual impactante: su reflejo crea una sensación de profundidad infinita, un abismo de luz subterránea que cautiva a quienes lo observan.

Un espacio perfecto para tomar fotos inolvidables. Cada imagen aquí es un reflejo de historia, ciencia y naturaleza, ideal para quienes buscan llevarse algo más que una postal: una experiencia que se queda grabada para siempre.

Y aunque podríamos contarte más detalles técnicos, históricos y visuales...

preferimos que vengas a vivirlo por ti mismo.

Descúbrelo. Recorre. Sorpréndete.
Los espejos de salmuera te esperan bajo tierra, donde la historia sigue viva… reflejada en cada gota.